El 27 de enero del año 2022 el entonces embajador de Rusia en la Unión Europea, Vladimir Chizhov, declaraba a EuroNews que el país dirigido por Vladimir Putin no tenía planes de invadir Ucrania. Como todos sabemos, el 24 de febrero de ese mismo año empezó la denominada "operación militar especial" en territorio ucraniano, dejando hasta la fecha más de diez millones de afectados, sumando desplazados, heridos y fallecidos. En los últimos días hemos visto a Emmanuel Macron publicar en X que "debemos estar unidos para enfrentarnos a las crisis", a Suiza declarar que la situación de seguridad se ha deteriorado, al primer ministro polaco decir que han aprendido la lección que dejó el año 1939, al primer ministro eslovaco decir que la situación nunca había sido tan tensa, al jefe militar de la OTAN decir que están listos y al canciller ruso decir que no tiene intenciones de invadir otro país.

Hay movimientos que sugieren que algo está sucediendo. Donald Trump dice haber llegado a un acuerdo para tomar el control de la seguridad de Groenlandia –uno de sus tantos delirios– y ha ordenado retirar algunas tropas de Europa. Además, ha pausado su fin de semana de descanso, adelantando su retorno a la Casa Blanca. Bloomberg reporta que Alemania ha comenzado a preparar a sus hospitales para "lo peor". Entre tanto se ha observado una reubicación de tropas en la frontera de Bielorrusia, Lituania y Polonia, a unos setenta kilómetros del enclave de Kaliningrado. Ya sabemos cómo terminaron las cosas la última vez que ocurrió algo similar en la frontera entre Rusia y Occidente.

Diversos medios en el Reino Unido han afirmado que Rusia está lista para escalar la guerra contra Occidente. ¿Cómo terminará esta situación? ¿Realmente Putin invadirá Europa? Lo dudo. Al menos no atacará al corazón de Europa, esos países en los que pensamos al nombrar el continente. Si lo hace, será contra los países bálticos. ¿Por qué? Porque están lejos de las potencias del continente y, aunque sean parte de la OTAN, dudo que logren hacer actuar al artículo 5, el más importante del tratado, que estipula que un ataque contra uno de los miembros es un ataque contra todo el bloque y que exige una contrarrespuesta. Sí, todos firmaron y estarían obligados. Ahora, ¿quién los obliga si no existe un tribunal internacional que lo pueda hacer? Los peces gordos preferirán sacrificar los principios de una alianza que sus territorios. Como bien dice el dicho: pagarán justos por pecadores.

Moscú está poco a poco probando la unión de Occidente. Comenzó allá en 2014 con la ocupación de Crimea, luego con la invasión a Ucrania. Más recientemente con drones y ataques pequeños contra el territorio europeo. Según el líder ruso ellos quieren vivir en paz y es Europa quien busca conflictos. Humildemente creo que no tiene razón. Más de la mitad de los rusos apoyaba las negociaciones de paz y la aprobación de Putin, ad portas de las elecciones, se ha desplomado cerca de quince puntos (aunque sigue siendo alta). La OTAN nació como respuesta a la siempre hostil Rusia. Los países bálticos corrieron a los brazos de Occidente precisamente debido a que desconfiaban del Kremlin.

También hay que reconocer que en algo tiene razón: ¿qué ha ganado Ucrania alargando el conflicto? ¿Que maten a más civiles? Incluso si ganan la guerra el conflicto del Donbás no será apagado. ¿Qué pretende Volodímir Zelenski después de tanto tiempo? Probablemente por el bienestar de su país y de su gente debe ser el primero en querer terminar el conflicto, mas no parece determinado a hacerlo. Comprendo no querer ceder territorio ni la victoria moral que significaría para Rusia, pero es incomprensible seguir tolerando bombardeos en la puerta de tu casa. No sería raro que quisiera aferrarse a su trono, todos tienen esa tentación. Por ahora, Ucrania no tendrá elecciones y parece querer continuar la batalla.

Con palabras inteligentes ya lo dijo el único presidente que ha tenido Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, al mencionar que Occidente ha tenido diálogos con él para "intentar distanciarlos del Kremlin" y que se ha negado. ¿Es miedo a ser independientes de Rusia o a que tu ciudadanía te diga a la cara que han querido libertad por cerca de treinta años? Recordemos que él fue el único en votar en contra de la disolución de la URSS.

Vale la pena recordar que, como todos nosotros, los políticos siguen sus propios incentivos para actuar. En esa línea, Putin quiere mantenerse en el poder junto a los suyos y necesita intentar revertir la situación en la que ha metido a su país, intentar que vuelvan a ser la potencia energética que eran. Ya preparan conversaciones con la fuerza política emergente alemana, el AfD, para llevar el gas ruso al país germánico. Puede que sus declaraciones recientes sobre la paz con Europa busquen que les abran la puerta de la energía nuevamente. Un "volver a empezar". Él nunca ha dado puntada sin hilo.

Mientras tanto, Occidente sigue quemando cantidades ingentes de dinero. La administración estadounidense ha aprobado un paquete de ayudas de 2,6 mil millones de dólares o, para ponerlo en perspectiva, más de lo que ha costado en 2024 el programa de seguros sanitarios para mayores de 65 años y discapacitados (Medicare) en seis estados. Por no mencionar el gran número de ayudas que ha habido en los últimos cuatro años y medio. ¿Hasta qué punto no se trata de conveniencia política, mientras nos olvidamos de los problemas de nuestros propios países?

Sólo se trata de un juego de egos, de ambiciones propias. El peligro radica en que éstas impiden a la clase política separarse de sus agendas para discutir los problemas reales de las personas, aquellos de los que se olvidan una vez muerden la manzana del poder. Son esas ambiciones las que nos hacen perder la democracia. Esas acciones cobran sentido cuando entendemos que cualquier decisión ajena es comprensible si disponemos de la información correcta. No lo hacen por sus países, lo hacen por ellos mismos.